
Paredes blancas, sábanas blancas, durante una tarde calurosa y lenta. Despertarse a medio día y abrir la ventana del balcón para refrescar el cuarto, el viento mueve la cortina y sobre unos barrotes se pega en momentos breves el pedazo de tela que ondea.
Entre dormitar y despertarse los besos y hacer el amor…
Se miran y creen estar dentro de una película francesa.
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