
Mi papá siempre dice que tengo garganta tequilera… y mi abuelito Manuel siempre desayunaba un caballito de tequila.
No tengo idea de cuantos tragos he tomado, pero si hay recuerdos memorables de porque lo he bebido.
1.Sola en mi casa, mientras cursaba la carrera, tomé tequila para agarrar valor y presentarme en la casa de quien en ese momento quería para amante. Después de un elaborado plan resultó bien.
2.Una madrugada llegando a casa, agotadísima, con ganas de tirarme en la cama. Me encontré a mi papá en la sala y me quedé a beber un caballito con él. Recuerdo que platicamos de sentimientos muy profundos y desde ese día lo sentí más cerca de mí.
3.Tuve una pelea con un novio y como Magdalena comencé a llorar, me fui a sentar a la banca de un parque que estaba por mi casa. Entre mis lágrimas y mis mocos le llamé a mi hermana y le dije que fuera a rescatarme porque no quería llegar a mi casa con los ojos hinchados, ella llegó con quien ahora es su esposo y yo no tenía mucha empatía con él. Terminamos los tres en un bar y bebí muchísimos tragos de tequila, ese día gané a un amigo, un hermano más bien, entre peleas para decidir quién pagaba la cuenta.
4.Un amigo de la prepa me llevó a casa después de una salida para tomar café, era las 8:00 pm. Mi papá llegó en ese momento y la plática giró en torno a la bolsa de valores jajaja, nada que ver conmigo. Después de un rato sacamos el tequila y nos quedamos platicando hasta las 2:00 am.
5.En la casa de un amigo estábamos jugando, lo perdedores tomaban tragos de tequila, es lógico pensar que perdí y me bebí varios tragos, amanecí en una casa extraña, con una persona extraña a mi lado… ahora somos muy buenos amigos.
La lista podría seguir pero ya tengo sueño….