Entre los besos y las caricias de cada encuentro hay un montón de objetos que silenciosos nos vigilan… Aquella lámpara de pie alumbra tenue el escenario, una silla contempla el ritmo de la cama y el ropero blanco nos desnuda frente a sus espejos.
Pero lo amantes no pueden conformarse con un solo escenario, entonces cambian las paredes rojas por persianas azules y luego por cortinas transparentes… no se puede entender la pasión siempre igual, la pasión rompe la rutina, cambia siempre de lugar.
