lunes, febrero 28, 2005

RECUERDO

Cuanta fragilidad en tan pequeño cuerpo, apenas se sostiene y el aire es benévolo y no lo toma entre sus brazos permitiéndole un momento más sobre la tierra. Las flores son tan bellas que hacen olvidar tu pérdida. Yo prefiero recordarte frente al fuego, corrigiendo los errores de los tuyos. Yo prefiero verte siempre entre los ramos de algodones tejiendo entre tus manos el maíz.

Así duermen los muertos, viendo el algodón y cambiando el tiempo, extrañando sus ojos brillosos, llorando cada lágrima del recuerdo. Sus cabezas cuelgan y yo las veo caer.
para ti, que no te extraño pero seguro te recuerdo

martes, febrero 15, 2005

CONTINUA EL TANGO

"... y ahora, que estoy frente a ti
parecemos, ya ves, dos extraños.
Lección que por fin aprendí,
como cambian las cosas los años.
Angustia de saber, muertas ya
la ilusión y la fe, perdón...
si me ves lagrimear,
los recuerdos...
me han hecho mal"

sábado, febrero 12, 2005

Gotas

El cabello escurriendo, después de todo la mejor parte era bañarse con él, bajo el agua tibia besandose nada más.

Una de las mejores noches quizá, lo veía a los ojos y le daba un beso. Rieron mucho, se cansaron de mirarse tanto y por primera vez, después de mucho tiempo le dijo que la quería mientras le hacía el amor. Pero de pronto, en la regadera interrumpieron los miedos, él abrió su corazón por completo y poco a poco el de ella se desmoronaba y terminó deslizándose por la coladera, no supo que decir y prefirió callar, después de todo no era la primera vez.

En el camino a casa no habló y miraba por el cristal del auto, era el momento de tomar grandes decisiones. No creyó que doliera tanto.

5:30 am, el cabello seguía escurriendo su cuerpo estaba cansado y triste, lo único que deseaba era entrar en su ropa caliente de cama, enredarse en su cobija amarilla, acostarse, abrazar una almohada y dormir. Abrió la puerta muy despacio para no despertar a nadie, se cambió la ropa, se enredó en la cobija amarilla y cuando estaba dispuesta a descansar no aguantó y comenzó a llorar. Hacía tanto tiempo que no lloraba por cuestiones del corazón que se sorprendió de encontrarse estúpidamente sentada en la cama mientras las gotas de agua que escurrían de su cabello empapaban su espalda y entonces en su soledad y su tristeza también sintió frío.

lunes, febrero 07, 2005

Claudia, Marcela y Olivia, MUJERCITAS DE CASA

“…de mayor quiero ser mujer florero, sentadita en casita yo te espero, las zapatillas de cuadros preparadas, todo limpio y muy bien hecha la casa…. De mayor quiero hacerte la comida, mientras corren los niños por la casa…. Y aunque poco nos vemos, yo aquí siempre te espero y es que yo sin ti es que no, es que no soy nada….”

¿Cuantas pequeñas mujercitas son “reinas del hogar”?, muchas creo yo. Las reinas que ante todo guardan las buenas costumbres, no vaya a ser que por el vecindario corra el chisme de que se portan mal. ¿Qué es portarse mal?... llegar tarde a casa, invitar a hombres en horarios irregulares (y vale madres si son sus tíos abuelos, sus hermanos o el sacerdote hermano de la tía Mechita), tener la casa un poquito desarreglada, chismear más de dos horas en la esquina de la cuadra, entre otras.

Resulta que las tres reinas del hogar Claudia (Clau), Marcela (Marcelita) y Olivia (Oli), fueron invitadas a la más espectacular despedida de soltera que jamás hayan visto. Algunos dicen que esas famosas despedidas son apenas un grito de escape para las mujeres que se encierran en casa, pero pues si sólo es un gritito que lo hagan lo más fuerte que puedan ¿no?.

Es como de flojera eso de invitar mujeres que agachan la mirada para no verle el “paquete” al stripper, igual son penosas, pero en el caso de Oli era algo más que vergüenza, le daba terror darse cuenta que su querido marido no estaba tan bien “equipado” y claro que no debía ventilar esas intimidades. Claudia en cambio se moría de ganas por tocar al bombero, pero sabía que el sólo hecho de hacerlo la dejaría alterada, y es que su querido esposo siempre llegaba taaaan agotado que no le hacía el menor caso a la pobre reina. Para terminar Marcelita prefería calmar los nervios que le provocaba la cercanía de aquellos hombres, entonces tomó dos o tres copitas de más y cuando tenía los cachetes bien colorados se levantó, tomó el bolso y dijo… “disculpen chicas, tengo que ir por los niños a casa de mi mamá”, las otras dos de miraron… “¿Nos puedes echar aventón?”…

jueves, febrero 03, 2005

COLECCIONISTA DE NUBES

Le gustaba coleccionar, sólo que lo hacía por temporadas. A lo largo de su vida coleccionó botones, piedras, timbres postales, el sueño acumulado por años y años. Coleccionó, también, copos de nieve, ilusiones fallidas, recuerdos de flores, esperma de hombre, luciérnagas rojas.Al final estaba aburrida y decidió coleccionar olvidos... ahora que ha coleccionado tantos no sabe quien es