jueves, abril 28, 2005

MI TIEMPO PERDIDO

Ya termina abril y ha pasado como agua a través de una botella. El tiempo ya no espera y siento que la vida apresurada me esta pisando los talones. No puedo negar que he flojeado algunas veces, que he perdido valiosos minutos en la charla y en revisar mi correo electrónico. También he dejado escapar preciadas horas del sueño entre charlas y tragos con amigos o bien con ese que eres tú y que apenas llegas a este encuentro, pero esas horas no las cambio, prefiero dormitar entre semana, levantarme 5 minutos tarde por sentir el calor de mi almohada en la mañana y lidiar con mi mal humor cuando no he terminado algún pendiente.

Llegará un buen día para descansar, auque si llega ten por seguro que querré desperdiciar, por así decirlo, los hilos de las horas diciendo tonterías y riéndonos de todo con mis inigualables amigos, o contigo que más que platicar preferiría besarte.
Para: Klara de Huevo, La Comadrita, Alito, Memo y por su puesto HAMPI

sábado, abril 09, 2005

Collar de nudos negros.

Esperaba en el bar, la música era buena e incluso “pretty woman” me puso de excelente buen humor. Durante la tarde estuve pensando que usaría en el cuello para la noche. Probé con todos mis collares pero ninguno me convencía del todo así que decidí guardar tres en la bolsa de mano y salí de casa.

Con mis amigos llegamos a la barra del lugar, algo inusual en nuestras salidas y yo me sentía más bien como en una cantina pero sin música de José Alfredo Jiménez.

Me vi en el espejo y recordé lo del collar, entonces vino a mi mente una tira de cuero color negro que traía en la mano, la desamarré y comencé con un nudo. Cuando lo hice recordé una de mis frustraciones y creí conveniente dejarla atrapada con aquel nudo. Descubrí que era relativamente sencillo deshacerme de lo que no me gustaba simplemente confeccionando collares de nudos negros. Entonces anudé a D, A, H, J, R, F y otros más, no me olvidé de incluir los problemas laborales, los vicios personales y la huída a Monterrey. La tira de cuero se redujo en demasía y ya no me servía para collar, tuve que eliminar algunos nudos para poder usar mi collar sin que me matara de asfixia. Lo usé toda lo noche y lo lucí como quien presume una joya de verdad.

Cuando regresé a casa me quité el collar, lo vi, pensé en dejarlo como estaba pero supe que a veces necesito los nudos para seguir siendo quien soy, así que desamarré cada uno de ellos y me dormí.
Quizá otro día me vuelva a ganar la ociosidad, la indecisión y las pocas ganas de saber de ti, será cuando vuelva a sacar mi tira de cuero negro para crear un nuevo collar que adorne mi atuendo nocturno.

domingo, abril 03, 2005

LLEGAR

A veces, cuando no esperas nada, es cuando llega lo inesperado, todo te sorprende entonces…
Tengo tanto sueño que podría dormir sobre estas líneas. Me duelen un poco las manos y quizá la consciencia. Este cansancio me invade por completo, pero no puedo dormir, la luz de la tarde entra por la ventana y no quiero dejarla afuera. La extraña sensación de dormir mientras ves y escuchas todo alrededor me hace pensar en tus palabras: “No me importa el pasado, no me importa tu pasado”, si es verdad lo que dices soy tuya para siempre.

SEGUNDA MIRADA

Cuando los gatos la vigilan es imposible conciliar el sueño. La observan fijamente mientras se quita la ropa para entrar a la cama, no pierden de vista el detalle de los hombros delgados en donde caen suavemente los tirantes del camisón azul transparente que usa los días de intenso calor. Ella siente las miradas penetrantes de los felinos, pero no es motivo para entrar corriendo bajo las sábanas, al contrario. Comienza pausadamente y termina de la misma forma tranquila. La hora de dormir es un ritual que espera durante todo el día, en ese momento todos los gatos llegan al balcón y ella los domina sin saberlo. Los pícaros la miran con sus ojos verdes y amarillos, de vez en cuando se escucha un maullido, pero en general todo transcurre en silencio...