domingo, noviembre 14, 2004

rePUTAción

Leía unas notas de un amigo y me acordé de un evento pasado, mmm serán casi tres años de aquello.

ESCENA 1. Casa de JA, primera parte
JA: ¡…pero cómo crees que haría eso!, tú eres una dama (y su cara era la misma de “te quiero coger” que tenía el día que se lo presentaron)
O: yo preferiría que me trates como una persona normal
JA: ¡Pero eres una dama!
O: (silencio), (pensando: pobre imbécil, su “caballerosidad” me enferma, esa forma de decir soy bueno deja ver todo lo contrario)
JA: Eres una niña súper linda y te quiero conocer, jamás haría eso, en serio. Yo soy un caballero.
O: Pues yo no soy ninguna dama, a mí no me trates como a una dama, trátame como la persona que soy: O---- M------
JA: no me importa lo que digas, eres una dama y se acabo.

Salieron de su casa, llegaron a la e O y ella bajó rápidamente del bocho o vocho? blanco que rugía endemoniado. JA No abrió la puerta ni se espero a que ella entrara.

ESCENA2. Casa de JA, segunda parte
Ya era otro día.
Pasó todo entre JA y O, nunca la volvió a buscar.

ESCENA3. Casa de JA, tercera parte
Pasó todo entre O y un amigo de JA

ESCENA4. En un bar, después de los “encuentros”
Malas caras, tensión, JA dedica canciones a O pero todas hablan de una mujer fácil, de una puta o similares.
O se despide y el amigo de JA la lleva de vuelta a casa.

ESCENA5. Casa de O
Suena el teléfono RING, RING, RING….
Después del saludo y los formalismos habituales, surge de lo más profundo de su ego herido el reclamo
JA: Es que yo quería algo en serio contigo, es que lo que me hiciste no tiene nombre.
O: pero tu sólo me querías coger
JA: Claro que no, yo pensé que eras diferente
O: ¿Me vas a negar que sólo me querías coger?. A mi me pareció que esas invitaciones a tu casa no eran sólo para comer pie de limón. Tus comentarios me disgustaban porque siempre hablabas de sexo. Tus pequeñas insinuaciones terminaron por fastidiarme.
JA: Mi concepto de ti ha cambiado, pensé que eras una buena niña pero ya me doy cuenta que no (comenzó la parte de insultos, insultos insultos)
O: (silencio), (sólo escuchaba, en algún momento JA aceptó que sólo se la quería coger, ja eso ya lo sabíamos)
JA: A ver, pero por qué te quedaste con T (el amigo)
O: (con el fastidio a cuentas y con la oreja roja por el auricular le contestó): es que tú tanto presumiste del Kama Sutra, de tus dotes de buen amante, de tu precoz comienzo, que pensé sería mejor.
(JA jamás le perdonó ese comentario, se ego quedó por los suelos, O sólo dijo que no le había gustado estar con él)
JA: ¿Pues sabes que creo ahora de ti?
O: ¿Qué?
JA: Que eres una puta
O: mmm, que lástima caballero yo te dije que no era una dama

Definitivamente son soy una dama, pobre quien lo crean, pobre del que no sabe ver a una mujer.

sábado, noviembre 13, 2004

RECUERDO 25

...enliste lo recuerdos, bajé las emociones y las guardé en una carpeta nombrada “archivos personales”. Ahora todo esta en el CD de 25 Mb, 1 Mb por año. Trataré de no perder tan valiosa información.

Aún abundan recuerdos que no tienen clasificación, son la mezcla de aquellas noches perdidas pensado en otras noches muy bien aprovechadas.

Llega pues el momento de decidir, el olvido selectivo hace gala y se presenta.

martes, noviembre 09, 2004

SIN TITULO

SIN TÍTULO
Por: Gnomo

Sin título está la carta que te escribí hace ya algunos meses, no obstante no la he depositado en el correo, creo que tengo dudas. ¿Tú sabes que dudar es traicionero?, pero es ejercicio de todos y nadie esta exento de él.
La carta no es una página ni dos, más bien puedes darle la extensión que desees, dependiendo de tu cansancio y de tus ganas de saber de mí. Puede ser que cuando la recibas no tengas ni las más mínima intención de leer si quiera un a revista, es por eso que te recomiendo leerla cuando tus ganas de palabras sea insaciable.
Comencé a escribir la carta con los recuerdos del último encuentro entre nosotros. Sentí un poco extraño recordar tu voz y tus monerías, pero tu cara esta borrosa en mi recuerdo, a veces la veo más claramente cuando te sueño; y en un papel, al levantarme, voy dibujando lo poco que recuerdo de ti. Mis bosquejos siempre terminan inconclusos: como tú y yo, sin más trazos que los del sueño, pero no me importa y sigo animándome a dibujarte con la esperaza que un día de estos vengas a posar exclusivamente para un cuadro.
La tinta también la he dejado a tu gusto, puede ser verde, azul, negra como el miedo o del color que prefieras para vestir. Recuerdo perfectamente el vestido azul sin mangas, sería magnífico que la tinta sea de ese color, no es molesto para leer, al contrario, afina la escritura y sé también que el color te agrada, es por eso que lo propongo.
Los trazos si preferiría que los leas gruesos, pero finos a la vez, como esa nostalgia elegante que me invade y dibuja en mi cara una mueca abstracta que nadie sabe descifrar, ¿estás cansado?, ¿no has dormido bien?, ¡estás extraño!, me dicen los que me ven sin escudriñar en lo hondo.
La hoja esta en blanco, de cualquier modo te la envió en el mismo sobre en que mando esta otra carta. Espero que entiendas en ella, la carta en blanco, todo lo que siempre quise decir y no pude, puedes garabatear también tus propios deseos y quizá colorearte la boca de rojo encendido, como mis apetitos, y plasmar tus labios para mandarme el papel de vuelta por correo.

Primera Mirada

Cuando los gatos la vigilan es imposible consiliar el sueño. Los ojos de los felinos la observan, callados, quietos, siempre desde el mismo águlo del enorme ventanal que los separa. Sólo la miran y ella se deja admirar.