Me reconocí después de varias letras, me había olvidado de los golpes al corazón y de los ganchos al hígado que otros te propinan. Se me olvidó que somos recuerdos y que las letras son memoria.
Regresé para volver a contar historias de alcoba, de amantes, de cuerpos, de almas, de amor...
Y por ahora sólo atino a imaginar su cuerpo, ese que me devolvió la vida, ese cuerpo que tendido sobre la cama me invita a tocarlo todo, a envolverme y enloquecerme con su inigualable olor.
Regresé para volver a contar historias de alcoba, de amantes, de cuerpos, de almas, de amor...
Y por ahora sólo atino a imaginar su cuerpo, ese que me devolvió la vida, ese cuerpo que tendido sobre la cama me invita a tocarlo todo, a envolverme y enloquecerme con su inigualable olor.