martes, octubre 27, 2009

Correo electrónico

Siempre tienes las palabras para aliviar mi corazón, la mejor parte de mí se quedó contigo y te quiero tanto tanto que bien sé que a pesar de la distancia física que nos separa estaremos juntos toda la vida como algún día lo prometimos, eres mi confidente favorito, mi mejor compañero y el mejor amigo...

Te quiere... la primera dama
O..., que trances tan infaustos atormentan tu cabeza! Pero más terrible sería condenarlos al silencio, son el tipo de secretos que al callarlos más te gritan. Son suplicios de conciencia, malas horas de sueño, reprimendas y lamentaciones, arrepentimientos y la profunda duda de encontrarte en una caverna en la más negra oscuridad y caminar buscándo la salida sin saber si caminas en la dirección correcta o si por el contrario, más te entierras o si tiene un laberinto de intestinos en la negrura.

Leo que estás rescatando esas frases escuchadas con simplería pero que te marcan porque remueven la fibra más sensible de los hombres en los momentos más vulnerables de su juicio. Ser feliz en todo momento no es cosa fácil, se le invierten muchas horas y te das cuenta que se resume en un ejercicio de prueba y error; Los errores duelen porque implican un nuevo comienzo. Los apostolados y la beatitud son demasiada pretensión, mucho se ayuda no jodiendo al prójimo, viviendo con frugalidad, prudencia y honradez; las madres Teresas son excepciones.

La felicidad no es inamovible, podemos ser destronados cuando creemos haberla conquistado, porque la confundimos con embeleso, frenesí, idilio o rutina.
La felicidad tiene muchos orígenes, he conocido personas que sin estar apareadas son felices, yo mismo me pregunto cómo lo hacen. En fin, estoy convencido de que hay múltiples actividades y personas que aportan dosis inesperadas de felicidad sin meterse en terrenos pegajosos y difíciles de la convivencia.

No le tengas miedo a la otredad, como la llama Octavio Paz, la otredad existe dentro de cada uno de nosotros, pero a contra corriente nos empeñamos en pertenecer a una u otra categoría sin admitir variaciones, matices, zonas grises, colores pastel... deslices.
Cuéntame tus secretos y los guardaré por todo el tiempo que no los quieras contigo.
A cambio, te contaré dos secretos, cosas que desde el lugar que ocupo en la otredad, he han enseñado que todos somos de color pastel, que nada es verdad, nada es mentira, todo es según del color del cristal con que se mira.

Te quiero más y te extraño tanto tanto. Vamos a ver si podemos repararte el ánimo y analizar con la objetividad del extraño esa confusión.

Como dice Cantinflas, "no llore, no sea tontita"

te mando millones de abrazos

lunes, octubre 26, 2009

Hace tanto..

Hace tanto tiempo que no sentía estas inmensas ganas de llorar... y me quiero esconder abajo de la cama como si fuera una niña para que nadie me vea y que nadie me escuche, la pregunta es ¿en donde me perdí otra vez?.

viernes, octubre 23, 2009

Tu pálida voz.













No se la dedico a nadie aún, pero siempre que la escucho me dan unas ganas inmensas de llorar y siento que algún día tendrá un dueño... ¿qué le podemos hacer?

TU PÁLIDA VOZ.

Te oí decir..adiós, adiós...
Cerré los ojos y oculté el dolor...
Sentí tus pasos cruzando la tarde
y no te alcanzaron mis manos cobardes.
Mi corazón, lloró de amor
y en el silencio resonó tu voz,
tu voz querida, lejana y perdida,
tu voz que era mía... tu pálida voz.

En las noches desoladas, que sacude el viento,
brillan las estrellas frías del remordimiento
y me engaño que habrás de volver otra vez
desterrando el olvido y el tiempo.

Siento que tus pasos vuelven por la senda amiga.
Oigo que me nombras llena de mortal fatiga,
para qué si yo sé que es inútil mi afán,
nunca... nunca... vendrás.

Te vi partir, dijiste adiós,
cerré los ojos y oculté mi dolor.
Después, pensando que no volverías
traté de alcanzarte y ya no eras mía.
Mi corazón, lloró de amor,
y en el silencio resonó tu voz...
tu voz querida, lejana y perdida,
tu voz aterida, tu pálida voz.

lunes, octubre 19, 2009

Hoy..

ayer.. una película francesa
hoy... sólo quiero huir... ¿por qué tengo ese maldito sentimiento de escapar nuevamente?.

domingo, octubre 18, 2009

Escena romántica de película francesa…

Paredes blancas, sábanas blancas, durante una tarde calurosa y lenta. Despertarse a medio día y abrir la ventana del balcón para refrescar el cuarto, el viento mueve la cortina y sobre unos barrotes se pega en momentos breves el pedazo de tela que ondea.

Entre dormitar y despertarse los besos y hacer el amor…

Se miran y creen estar dentro de una película francesa.