Ella había olvidado pero esa noche descubrió que no es verdad que el tiempo pasa y borra todo solamente nos vuelve más sensatos.Él: “¿Recuerdas la primera y única vez que tomé tu mano?” – lo preguntó mirando por la ventana del conductor sin un objetivo fijo.
Ella: - Lo miró sin saber exactamente que contestar porque sabía que para dar respuesta debía hurgar en lo más profundo de su memoria y él no le cedería esa espera.
Él: “Tal vez no lo recuerdas por que para ti fue sólo una niñería” – hizo una pausa y la miró profundamente tomándola del mentón mientras levantaba su cabeza para asegurarse que ella lo mirara mientas continuaba, “pero en ese momento, tomarte de la mano fue todo para mí”.
Ella: - Sonrió un poco y lo miró con las ganas de decir algo pero las palabras no salieron de sus labios. Seguía mirándolo mientras hacía un recuento de los días, de aquellos instantes en donde quiso como nada en el mundo que fuera él y nadie más. Habían pasado ya 15 años y sólo quedaban los buenos recuerdos y una enorme e inigualable amistad.
Él: “¿Me permites?” – preguntó y tomó la mano de ella entre la suya, “¿Sabes cuantas veces me he preguntado que pasaría si te beso?, - la mirada estaba fija sobre la mano y la acariciaba como si se fuera a romper en cualquier momento, “No digo ahora, puede ser cualquier día, ¿qué hubiera pasado si no hubiese sido un cobarde?”.
Ella: Miraba también la mano que la tocaba lentamente y a veces alzaba los ojos para verlo hablar.
Él: “Tienes las manos más perfectas, con dedos delgados, no pequeñas ni grande, sólo las manos perfectas… eso son para mí”- y lo decía lentamente tomando cada uno de los dedos entre los suyos y repasándolos como un ciego que lee braile.
El resto de la noche se convirtió en el día y surgieron confesiones que ninguno imaginó, incluso firmaron pactos con un apretón de manos antes de despedirse y dejar todo para el destino o para el tiempo que a veces hace movimientos inesperados.
Desde esa noche ella no logra ver sus manos como antes, las mueve con cierta gracia mientas toma un vaso de agua, las mira en la ventanas mientras da una fumada a un cigarrillo, ella quiere creer que son perfectas y no importa si es él quien las toque al final del día.