viernes, marzo 16, 2007

Capitán:

Sé que mis palabras no sirven para aliviar todo tu sufrimiento,
Sólo quiero que sepas que estoy aquí para escucharte, abrazarte, para que llores o para ayudarte a gritarle a todo el mundo cualquier cosa.
Estoy aquí para prestarte un peso o para fumar un cigarro entre lo dos si ya no hay otro en la cajetilla.
… si pudiera darte mi corazón sabes que lo haría para que por lo menos tu dolor disminuyera un poco si pasas algunas lágrimas al mío.

En mis oraciones nocturnas tú y tu familia siempre tendrán un lugar, y por su puesto tu mamá.

Te ofrezco todo lo que soy para que seas feliz amigo.

Con cariño,
La Tía Gavilana

1 comentario:

Anónimo dijo...

Gavilana, después de leer esa entrada se me "aguaron" los ojos.
Es innegable que aun estoy sensible, demasiado.

Agradezco enorme e infinitamente tus palabras, pero más valoro y aprecio tu apoyo y amistad incondicionales.

De no ser por mi cielo bonito, yo no me hubiera enterado de tu más reciente entrada. Pero la maraña inexplicable de las relaciones humanas es la responsable de transmitir las señales que nos envían de allá arriba.
Y aunque mis antenas están un poco desorientadas por un corto lapso, las de él y las tuyas, y de aquellos quienes me quieren y a quienes quiero, siguen al vigilando nuestro sendero.

Que Dios los bendiga!