Una mujer a veces amanece con “ganas”, de esas ganas que dejan una temperatura caliente poco usual entre sus piernas, de las ganas que no la dejan caminar porque el roce de la ropa le provoca y cuando las ganas llegan una batalla surge en su interior entre los deseos y las posibilidades. Una mujer a veces amanece indiferente, no importa quien la saluda ni sus intensiones, incluso vestirse puede ser irrelevante y el “look” pasa a segundo plano.Mala combinación la indiferencia y las ganas, no es igual cuando una mujer se levanta con ganas y queriendo verse bonita, la cosa cambia en proporciones abismales. Busca su mejor sostén, las bragas de encaje o definitivamente se siente tan segura y confiada que prefiere no usar nada bajo la ropa y entonces camina entre la gente y se convierte en un imán, las miradas van a ella aunque no sepan que los pantalones le rozan el clítoris cuando cruza las piernas y esa sensación le roba el aliento por instantes y recorre toda su vulva haciéndola sonreír. Al caminar sólo llama la atención y es el fin escondido, el fin de trasfondo que nadie, sólo ella, sabe en lo profundo de sus pasos.
Aquel día amaneció indiferente, pero con apetitos y con la sensación en el cuerpo que provoca excitación, así pasó gran parte del día, sin grandes líos. Ya por la tarde una que otra llamada para salir pero nada la convencía en absoluto, así optó por lo seguro y se fue con Clara y sus amigos dispuesta a pasarlo realmente bien.
Aquella noche dejó los formalismos en casa, las buenas costumbres (que por cierto ya no sabía cuales eran) y sus maneras poco simpáticas. Después de algunos cócteles le dio permiso a su cuerpo para que hablará por ella, le consintió expresarse tal como ella se sentía… suave, ligera, vaporosa, líquida, húmeda, caliente.
No llevaba las bragas rojas de encaje para las grandes ocasiones, unas braguitas que se amarran con listones a los lados, que cuando tiras de ellos se dejan caer entre las piernas, se deslizan brutalmente hasta llegar al suelo o a las sábanas y comienza entonces otra batalla. Pero esa noche… esa noche no hacían falta.
1 comentario:
bragas rojas con listones a los lados que deslizan... como un telón que descubre el escenario.
Publicar un comentario