jueves, mayo 05, 2005

EL DOMINGO

Era domingo, el día destinado a tirarse en un sillón, sacar un libro o dormir todo el día. Los domingo hasta comer da flojera, levantarse de la cama aún más. El sábado había quedado el plan: “tengo una propuesta indecorosa, mañana te llamo y a ver si vamos a algún lado”, la respuesta fue un si acompañado de sonrisa y un beso de piquito.

A las 4:00 de la tarde se subió a bañar, se puso una falda y una blusa negra sin mangas, el calor estaba al máximo esa tarde. Todo el día pensó como sería esta vez, quizá la propuesta era sólo salir a cenar como puercos y ya, o bien transitar cada parte de su cuerpo como los últimos fines de semana. La mente no podía estar tranquila, era una idea tras otra y un palpitar crecía y crecía entre sus piernas, había puesto tanto cuidado esta vez en su ropa interior... Como a la las 5:30 tocó el timbre y se fueron, compraron chocolates, gatorate y caminaron por la calle. Finalmente, llegó la pregunta “¿Qué quieres hacer?”… “Lo que quieras”…. “pero siempre digo yo”… “no importa, decide de nuevo, yo sólo quiero estar contigo”…


Y llegaron besándose para transitar nuevamente por sus cuerpos, su domingo fue distinto.

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