miércoles, mayo 25, 2005

ARMAS PARA DESTRUIR EL DESTINO

Hoy, como nunca, me acordé de la promesa de vivir juntos y de aquella vez que arreglando la puerta la dejaste peor… “fíjate bien como se hace, algún día esta también será tu casa ja, bueno tu departamento”.

Fui al cine, y la historia era tan parecida a la nuestra. Igual tenías planes y me dijiste que mientras no tuvieras un buen trabajo, una casa, un auto y otras cosas, no podías pedirme que viviera contigo. También mencionaste que era la única mujer con quien podías pasar más de tres días en compañía mutua. RecuerDo que preferí creerlo independientemente si era verdad o mentira. Nos vimos tan pocas veces y con tantas ganas…

No ha pasado aún mucho tiempo de la última vez que te vi, es decir menos de un año. Después de tu cumpleaños no supe mucho de tu vida, salvo que habías cambiado de trabajo y que el destino te acercaba tanto a mi que parecía en cualquier momento estaríamos viéndonos nuevamente una mañana planeando que desayunar.

Muchas, pero muchas veces pensé que eras lo que llaman destino y es que en mi mente siempre estuvo aquello de “yo te quiero como otra cosa, te quiero para compartir mi vida contigo, no ahora porque es imposible, pero quizá después hagamos algo. Diviértete, haz lo que quieras y con quieras pero no me lo digas, al final vamos a estar juntos”.

Finalmente descubrí que son palabras e igual mudo eras encantador, pero para mí eso ya no era suficiente, te quería aquí, gastando el tiempo conmigo, ya no tenías pretexto porque ahora estabas cerca.

Y apenas unos días atrás te encontré… fue corto el tiempo, mencionaste que te va bien, tienes un nuevo departamento, bueno eso ya lo habías mencionado en otra ocasión e incluso me invitaste a conocerlo, dices que has viajado mucho, que tienes un auto y también dijiste “siempre me acuerdo de ti a las 6:00 de la mañana”… “porque es la hora en que plancho mi camisa”… "Te extraño, quiero que vengas a visitarme", “me voy, pero recuerda que te quiero mucho flaca y te voy a buscar”. Por lo menos conservas el regalo que mandé por Estafeta.

Pero hoy, con la película descubrí que a pesar de mis fantasías no te quiero de destino y he llorado como imbécil porque temo algún día preguntar “¿qué hubiera pasado…?”, pero decidí, como quien decide querer a un niño huérfano, que voy a despedazar cualquier recuerdo y también las fantasías y tal vez ahora lo único que tengo para hacerlo es un suéter gris con el que me cubro en estás horas, lo ha dejado mientras se despedía y me decía que descansara y que lo usara para el frío, y tengo la frase de “yo decidí amarte también con todas mis ganas”, y tengo las horas bajo el agua mientras me besa y tengo las ganas de tenerlo siempre bajo las sábanas donde terminamos con una buena charla y con muchas risas y que bueno, de verdad que bueno que no te tengo a ti.

No hay comentarios.: