Cuanta fragilidad en tan pequeño cuerpo, apenas se sostiene y el aire es benévolo y no lo toma entre sus brazos permitiéndole un momento más sobre la tierra. Las flores son tan bellas que hacen olvidar tu pérdida. Yo prefiero recordarte frente al fuego, corrigiendo los errores de los tuyos. Yo prefiero verte siempre entre los ramos de algodones tejiendo entre tus manos el maíz.
Así duermen los muertos, viendo el algodón y cambiando el tiempo, extrañando sus ojos brillosos, llorando cada lágrima del recuerdo. Sus cabezas cuelgan y yo las veo caer.
Así duermen los muertos, viendo el algodón y cambiando el tiempo, extrañando sus ojos brillosos, llorando cada lágrima del recuerdo. Sus cabezas cuelgan y yo las veo caer.
para ti, que no te extraño pero seguro te recuerdo
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