sábado, febrero 12, 2005

Gotas

El cabello escurriendo, después de todo la mejor parte era bañarse con él, bajo el agua tibia besandose nada más.

Una de las mejores noches quizá, lo veía a los ojos y le daba un beso. Rieron mucho, se cansaron de mirarse tanto y por primera vez, después de mucho tiempo le dijo que la quería mientras le hacía el amor. Pero de pronto, en la regadera interrumpieron los miedos, él abrió su corazón por completo y poco a poco el de ella se desmoronaba y terminó deslizándose por la coladera, no supo que decir y prefirió callar, después de todo no era la primera vez.

En el camino a casa no habló y miraba por el cristal del auto, era el momento de tomar grandes decisiones. No creyó que doliera tanto.

5:30 am, el cabello seguía escurriendo su cuerpo estaba cansado y triste, lo único que deseaba era entrar en su ropa caliente de cama, enredarse en su cobija amarilla, acostarse, abrazar una almohada y dormir. Abrió la puerta muy despacio para no despertar a nadie, se cambió la ropa, se enredó en la cobija amarilla y cuando estaba dispuesta a descansar no aguantó y comenzó a llorar. Hacía tanto tiempo que no lloraba por cuestiones del corazón que se sorprendió de encontrarse estúpidamente sentada en la cama mientras las gotas de agua que escurrían de su cabello empapaban su espalda y entonces en su soledad y su tristeza también sintió frío.

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