¿Que pasa cuando se presenta una nueva oportunidad, una desilusión y la esperanza que nunca muere?... incertidumbre. Este día, cuando pensé que un buen libro y crema de coco harían de mi tarde un cálido viaje para no pensar, llegaron de nuev,o y hoy, como nunca antes, no sé que hacer…
lunes, diciembre 27, 2004
sábado, diciembre 11, 2004
Evite decir “NO”, sea una persona EXCELENTE
Llegué, como siempre, por la curiosidad del nombre del curso “Programación Neurolingüística”. Mis intenciones eran las elementales: Aprender
Resulta que me sentí un poco extraña cuando entré al salón y sobre las mesas encontré una serie de juegos para niños, así es… una matatena, rompecabezas de 5 piezas, hojas blancas, plumones, calcomanías, entre otros que no me sé su nombre. ¿Qué era aquello?, comenzó a peder sentido, ¿Era el salón correcto?, Igual me quedé y después de unas horas rescaté varias cosas.
La instructora, una mujer con personalidad, mencionó que el 95% de nuestras acciones son inconscientes, que la excelencia esta en aquello que no vemos, que el agua cambia de estructura molecular si la bendices con la palabra “amor” o “gracias”, que somos agua, que el cerebro rechaza la palabra “no”, que nacemos programados, entre otras.
Sería bastante largo explicar lo que hemos visto durante estos días y probablemente irrelevante. Lo rescatable, esta vez, es que para mi aún queda una esperanza para reprogramarme, así es, se pueda o no se pueda creer, el caso es que para mis múltiples dudas descubrí que puedo hacer lo que se me de la gana, seré inconsciente y también humana. ¡Me encantó ser niña otra vez!
Saquemos la matatena, relajémonos al son “suavemente… bésame… que quiero sentir tus labios besándome otra vez” o “La vida es un Carnaval”, mientras hacemos movimientos de coordinación con las manos. No es necesario aprender, mejor descubramos.
Resulta que me sentí un poco extraña cuando entré al salón y sobre las mesas encontré una serie de juegos para niños, así es… una matatena, rompecabezas de 5 piezas, hojas blancas, plumones, calcomanías, entre otros que no me sé su nombre. ¿Qué era aquello?, comenzó a peder sentido, ¿Era el salón correcto?, Igual me quedé y después de unas horas rescaté varias cosas.
La instructora, una mujer con personalidad, mencionó que el 95% de nuestras acciones son inconscientes, que la excelencia esta en aquello que no vemos, que el agua cambia de estructura molecular si la bendices con la palabra “amor” o “gracias”, que somos agua, que el cerebro rechaza la palabra “no”, que nacemos programados, entre otras.
Sería bastante largo explicar lo que hemos visto durante estos días y probablemente irrelevante. Lo rescatable, esta vez, es que para mi aún queda una esperanza para reprogramarme, así es, se pueda o no se pueda creer, el caso es que para mis múltiples dudas descubrí que puedo hacer lo que se me de la gana, seré inconsciente y también humana. ¡Me encantó ser niña otra vez!
Saquemos la matatena, relajémonos al son “suavemente… bésame… que quiero sentir tus labios besándome otra vez” o “La vida es un Carnaval”, mientras hacemos movimientos de coordinación con las manos. No es necesario aprender, mejor descubramos.
lunes, diciembre 06, 2004
Ritual
Alguien me dijo que el amor siempre es el mismo, sólo cambian las persona en quienes lo proyectamos…
El ritual comienza siempre igual y bajo las sábanas somos más que amigos… somos amantes de ocasión. Y así, muchas ocasiones han llegado en los últimos meses, repartimos los gastos y nos alternamos al momento de complacer.
Esta última vez nos besamos más de lo acostumbrado y pusimos sobre la cama los miedos de seguir ahí… pero no importó, nos quedamos hasta muy entrada la mañana.
El ritual acaba siempre igual, tomamos la ropa del suelo y nos vestimos sin mirarnos, buscamos si olvidamos algo y partimos hacia rumbos diferentes. Argumentamos un compromiso aunque no sea cierto. Sabemos que en unas semanas llegará la nueva ocasión de vernos.
Tú dices que tienes miedo… te mentí la última noche, yo también tengo miedo.
El ritual comienza siempre igual y bajo las sábanas somos más que amigos… somos amantes de ocasión. Y así, muchas ocasiones han llegado en los últimos meses, repartimos los gastos y nos alternamos al momento de complacer.
Esta última vez nos besamos más de lo acostumbrado y pusimos sobre la cama los miedos de seguir ahí… pero no importó, nos quedamos hasta muy entrada la mañana.
El ritual acaba siempre igual, tomamos la ropa del suelo y nos vestimos sin mirarnos, buscamos si olvidamos algo y partimos hacia rumbos diferentes. Argumentamos un compromiso aunque no sea cierto. Sabemos que en unas semanas llegará la nueva ocasión de vernos.
Tú dices que tienes miedo… te mentí la última noche, yo también tengo miedo.
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